martes, 23 de febrero de 2010

Cultura, instrucción y formación

En la Edad Media la cultura solo estaba en manos de los clérigos, y posteriormente también de los nobles. Para la mayoría de la gente tenía poca importancia, pero ésta empezó a aumentar durante el Renacimiento. Antiguamente no había una formación específica, debido a que la gente se dedicaba a la agricultura y la ganadería y los trabajos se transmitían de padres a hijos. Actualmente las personas se esfuerzan mucho por tener una buena formación e instrucción, por ejemplo buscando buenos colegios, ya que la necesitan para acceder a un trabajo especializado y lograr tener una buena vida en el futuro.

La cultura nos enriquece y ayuda a convivir en la sociedad. Una población culta tiene criterio, capacidad de decisión y sabe respetar y convivir, en cambio una población sin apenas cultura, tiene más facilidad de ser persuadida y tendrá más dificultades para la convivencia. Por ello tiene tanta importancia el que las personas tengan un nivel cultural alto.

Pienso que el que le de poca importancia al colegio, tendría que tomarlo más en serio, ya que nos están aportando un nivel cultural alto y nos están formando para que podamos acceder en el futuro a un buen trabajo.

jueves, 11 de febrero de 2010

¿Tratar o no tratar de usted?

El pasado lunes de esta semana, el tutor nos entregó una circular en la que se nos informaba de que a lo largo de la semana el colegio pondría una urna a nuestra disposición para votar a favor o en contra de la aprobación de la nueva ley de fórmulas de tratamiento en nuestro colegio.

La noticia causó bastante revuelo entre el alumnado; y aún hoy, jueves, continúa el dilema: ¿Tratar o no tratar de usted al profesorado? Todavía nadie lo tiene claro…

En mi opinión, tratar a los profesores de usted es correcto; no obstante, soy de las que piensan que es mejor no implantar esta ley, porque, entre otras cosas, esta ley tiene muchos inconvenientes.

En primer lugar, creo que este tipo de “trato” crearía un distanciamiento entre el alumnado y el profesorado, lo que conllevaría a unas clases aún más aburridas, más serias, sin bromas y sin comentarios en alto. Por no decir que la relación entre el profesor y el alumno se limitaría estrictamente a lo profesional, puesto que al tratarle de usted ya no “pegaría” contarle alguna curiosidad, una anécdota del fin de semana… etc.

Por otro lado, sería más difícil acercarse a un profesor para contarle un problema personal, cosa que ya de por sí, tuteándolo, es difícil.

Además, a estos inconvenientes se le suma la falta de costumbre. Al no estar acostumbrados a este tipo de registro en clase, a todos nos resultaría incómodo.

Aunque no todo son inconvenientes, y es que, como todo, esta ley también tiene sus ventajas: al utilizar a diario estas fórmulas de tratamiento nos enriquecemos en cultura y vocabulario, aprendemos a hablar en un tono y palabras más formales y adquirimos experiencia para utilizarlas en el futuro, en situaciones más importantes.

Yo ya tengo muy claro que voy a votar que no; pero en fin, cada loco con su tema, hay opiniones de todo tipo, y el debate sigue abierto.